Define qué quieres lograr
Empieza describiendo el resultado que buscas en un lenguaje claro. Separa las aspiraciones generales de las acciones que sí puedes realizar.
Divide la meta en acciones
Elige pasos concretos y establece momentos para revisarlos. Un avance sostenido es más útil que un plan demasiado ambicioso que nunca empieza.
Revisa y ajusta
Comprueba qué funcionó y qué cambió. Ajustar el camino no significa abandonar la meta.

